TURNOS ROTATIVOS: SU EFECTO SOBRE LA SALUD

Los trabajadores que responden a esta demanda desempeñan su labor en turnos imposibles, que progresivamente deterioran su estado físico. Los efectos en la salud son conocidos y están documentados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Desde alteraciones del sueño, trastornos gastrointestinales o problemas endocrinos hasta enfermedades cardiovasculares y psiquiátricas. El abanico de patologías es muy amplio.
El organismo está específicamente orientado a realizar su actividad durante el día y descansar durante la noche, de forma que todo horario que obligue al trabajador a permanecer despierto hasta muy entrada la noche, durante toda ella o a desempeñar su labor en un sistema de turnos, transformará inevitablemente su reloj biológico.

Tradicionalmente, los trabajadores se han dividido en turnos estables de mañana, tarde o noche. Sin embargo, en los últimos años se ha instalado la tendencia de rotar a los empleados para que el turno nocturno no afecte siempre a los mismos. Sin embargo, esta medida, que persigue mejorar la vida privada y las relaciones sociales de los trabajadores, provoca más problemas de salud que la nocturnidad continuada.

Así, a pesar de que se calcula que por cada 15 años de trabajo nocturno el organismo envejece cinco, los horarios variables pueden ser más dañinos.
A pesar de que sin cambiar de ocupación parece imposible frenar los perjuicios que trae el sistema de turnos, se pueden tomar algunas medidas para mejorar el estado físico de estos trabajadores. Aunque no existe la solución perfecta, se aconseja realizar rotaciones cortas, es decir, ciclos de dos días de mañana, dos de tarde, dos de noche y cuatro de descanso.

Si esto no es posible, se pueden poner en marcha otras estrategias. Los doctores sostienen que la mejor forma de contrarrestar los efectos de las rotaciones es recurrir a la luminoterapia y mantener el mismo horario de sueño los siete días de la semana, aunque no se trabaje. También se recomienda evitar el alcohol, la cafeína y otras bebidas estimulantes, así como medicamentos para conciliar el sueño o para mantenerse despierto.

La OIT destaca en el mismo sentido: se deben aumentar los tiempos de descanso, otorgar vacaciones adicionales, establecer un límite máximo de años de variación de horarios, acotar la edad de los empleados a entre 20 y 45 y establecer criterios médicos excluyentes.
Una de las consecuencias de este tipo de manejo horario es el agotamiento físico y psíquico que produce la rotación continua es el aumento de siniestros, ya que al reducirse la capacidad de alerta aumentan las posibilidades de sufrir un accidente de tránsito o provocar una negligencia que ponga en peligro a terceras personas.

Desde los sindicatos médicos también se reclama una legislación que limite el número de guardias y prevenga posibles descuidos derivados del cansancio. Así, se aconseja que quienes trabajan en el área de salud no realicen más de cuatro guardias de 24 horas continuadas al mes y que descansen obligatoriamente al día siguiente.

ABC (MADRID)